Aunque hoy en día conocemos a Robert Schumann por ser uno de los más afamados compositores del siglo XIX, la realidad es que el joven artista aspiró desde una temprana edad a ser un virtuoso pianista, tal y como lo era su admirado Franz Liszt.

Tal era su obsesión por convertirse en un gran pianista que, tal y como cuenta la leyenda, Robert Schumann inventó un pequeño artilugio para inmovilizar el dedo anular mientras practicaba con los restantes dedos, con el objetivo de conseguir más independencia de movimientos en ese dedo.

Y tanto se inmovilizó el dedo y tanto practicó, que terminó con el dedo lesionado y quedó imposibilitado de volver a tocar el piano en condiciones. Para siempre. Por intentar ser un pianista perfecto, Schumann tuvo que renunciar al piano… Y ganamos un grandísimo compositor.

¿Conocíais esta historia? 😉

Aquí os dejamos una de las piezas que más nos gustan, made in Robert Schumann: